Conclusiones de la COP26

Sensaciones agridulces tras los acuerdos pero, ¿quién esperaba un mejor acuerdo?

Mucho se habla sobre la COP26 y sobre los acuerdos que en ella se hacen. A veces, la importancia de estos eventos no reside en estos acuerdos. Lo realmente importante es el hecho de que durante al menos dos meses al año, países de todo el mundo se preocupan por el cambio climático. Esto, por sí mismo, ya es algo bueno.

Antes de hablar de conclusiones, debemos tener en cuenta los objetivos que tenía esta cumbre. No podemos hablar de éxito o fracaso sin saber qué expectativas había. Son las siguientes:

  1. Asegurar el objetivo de emisiones netas cero en 2050 y mantener la limitación de 1,5 grados del calentamiento global. Se pedía a los países un compromiso para presentar planes de reducción con horizonte 2030 alineados con el objetivo “net zero” en 2050. Además, se les pedía trabajar para eliminar el carbón, reducir la deforestación, acelerar la electrificación del parque móvil y fomentar las inversiones en energías renovables.
  2. Proteger las comunidades y los hábitas naturales. Aceptemos que el cambio climático es imparable y necesitamos reducirlo para así ganar tiempo para adaptarnos. Para ello es necesario proteger y restaurar ecosistemas, construir defensas para infraestructuras y sistemas de alerta para hacer más resiliente la agricultura. También se trata de evitar la pérdida de hogares, las formas de vida e incluso las vidas mismas.
  3. Movilizar financiación para que los países desarrollados ayuden con 100 mil millones de euros a los menos desarrollados para financiar los daños del cambio climático en estos países.
  4. Trabajar juntos para alcanzar el reto. El cambio climático es global, es imprescindible que todo el mundo se una. Para ello se pretendía implementar las reglas establecidas en el Acuerdo de París, que permitan acelerar la acción climática a través de acuerdos entre gobiernos, empresas y sociedad civil.

 

Revisión de objetivos

Una vez conocidos los objetivos generales podemos comentar los resultados de la COP26. El primero de ellos es que, una vez más, los gobiernos no han estado a la altura de las circunstancias. Quedan detrás de las empresas y la sociedad civil. Éstos realmente han sido los protagonistas en cuanto a compromisos.

Si se analiza la consecución del objetivo 1, es cierto y unánime el acuerdo de mantener la limitación del aumento de la temperatura global a 1,5 grados, aunque sigue sin cerrarse el cómo. Los países se han comprometido a enviar los planes para abordar la descarbonización en 2023. En la contraparte, no se ha logrado eliminar el carbón, aunque se ha dado un paso para ir eliminándolo progresivamente. Lo mismo sucede con la eliminación de incentivos a los combustibles fósiles, pues aún muchos países tienen basado su modelo energético e industrial en el carbón y petróleo. Por otra parte, más de 40 países -entre ellos grandes consumidores de carbón como Polonia, Vietnam y Chile- acordaron abandonar el carbón, uno de los mayores generadores de emisiones de CO2

También hubo un compromiso sobre el metano, liderado por Estados Unidos y la Unión Europea, por el que más de 100 países acordaron reducir las emisiones de este gas de efecto invernadero para 2030.

En cuanto al objetivo 2, quizás es el mejor conseguido pues los países con mayor masa forestal han coincidido en la necesidad de mantener los hábitats naturales y atajar la reforestación en 2030.

Uno de los acuerdos más importantes fue que los líderes de más de 120 países, que representan alrededor del 90% de los bosques del mundo, se comprometieron a detener e invertir la deforestación para 2030.

El objetivo 3, aunque las negociaciones en materia económica son siempre peliagudas, sí es cierto que se ha conseguido un compromiso importante. Se va a movilizar el dinero a los países menos desarrollados, aunque en una cuantía inferior a la prevista.

 

 

El controvertido artículo 6 del Acuerdo de París

El objetivo 4 se mantiene, pero el artículo 6 del Acuerdo de París sigue estando en el aire. Estados Unidos y China se comprometen a impulsar la cooperación durante la próxima década. En una declaración conjunta dijeron haber acordado tomar medidas en una serie de cuestiones, como las emisiones de metano, la transición a la energía limpia y la descarbonización. También reiteraron su compromiso de mantener el objetivo de 1,5 grados.

El artículo 6 del Acuerdo de París, que regula los mercados de emisiones de carbono, es una de las partes más polémicas y difíciles de consensuar de dicho acuerdo. Países y empresas colaboran intercambiando unidades de emisiones de gases de efecto invernadero. Esta colaboración se traduce en transacciones monetarias con las emisiones de estos gases. Si una nación o empresa emite más carbono de lo permitido, puede pagar a otra empresa o país para que reduzca una cantidad de gases equivalente.

Gran parte de los Planes Nacionales de Clima de cada nación adscrita al Acuerdo de París prevén acudir a estos mercados de carbono para conseguir sus objetivos y cumplir con las emisiones establecidas. Este sistema ha funcionado con éxito en la Unión Europea. El mecanismo de comercio de emisiones, conocido como ETS, se aplica desde 2005 y es el mayor mercado de carbono del planeta.

Los mercados se rigen bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM) establecido en el Protocolo de Kioto de 1997. Los créditos de emisiones son la moneda de cambio del actual sistema global de emisiones. Los países o empresas privadas autorizadas adquieren esos créditos que van a parar en proyectos de reducción de emisiones. Sin embargo, este sistema de créditos dejaría de funcionar, ya que están regidos bajo el Protocolo de Kioto, y éste fija unos objetivos distintos a los del Acuerdo de París.

 

 

La sociedad civil y las empresas, a la cabeza

Aunque las negociaciones no hayan sido un éxito, lo que sí ha sido un éxito es la COP26 cara B. La cara B es aquella en la cual la sociedad civil y las empresas han dado ejemplo de compromisos a los gobiernos de todo el mundo. Esta falta de acuerdo prácticamente se sabía de antemano, pues aún hay muchos intereses particulares entre los gobiernos de cada país,

Casi 500 empresas de servicios financieros mundiales que acordaron alinear 130 billones de dólares -alrededor del 40% de los activos financieros del mundo- con los objetivos establecidos en el Acuerdo de París, incluyendo la limitación del calentamiento global a 1,5 grados Celsius.

En cuanto a movilidad verde, más de 100 gobiernos nacionales, ciudades, estados y grandes empresas firmaron la Declaración de Glasgow sobre coches y furgonetas con cero emisiones. El objetivo es poner fin a la venta de motores de combustión interna para 2035 en los principales mercados del mundo en 2040.  Al menos 13 países se comprometieron también a poner fin a la venta de vehículos pesados impulsados por combustibles fósiles para 2040.

En definitiva, aunque no se han alcanzados los acuerdos necesarios para materializar de una forma clara e inequívoca los objetivos de la COP26, sí que es cierto que se ha dado un paso más en la lucha contra el cambio climático. Con los compromisos de EEUU y China se deja claro que la lucha contra el cambio climático es unánime.

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